Las técnicas psicológicas del estoicismo

¿Se puede enseñar a otros a ser mejor?

Es una manera de preguntar si se puede aprender a ser mejor.

Los griegos lo tenían claro, la mayoría de códigos morales de la historia, también.

De igual manera, la psicología y la filosofía moral parecen haber alcanzado cierto consenso, al menos en las últimas décadas.

Parece que se puede aprender a ser mejor, al menos en parte.

Y que lo que es “mejor”, que no es más que un grado de lo que es “bueno”, tiene una parte instintiva, común a casi todo ser humano, y otra particular y dependiente del contexto.

Yo sí creo que se puede enseñar a ser mejor. Y también lo creían los estoicos.

Los últimos estoicos clásicos, los estoicos romanos, dedicaron todo su trabajo a explorar cómo ser mejores.

Ellos lo llamaban ser virtuoso, entendiendo algo muy concreto por virtud.

Y desarrollaron toda una serie de técnicas psicológicas que siguen de vigente actualidad.

Son estas:

 

🔷 La visualización negativa

La visualización negativa es una técnica diseñada para atenuar el impacto que tienen sobre nosotros las desgracias.

Y se practica antes de que estas tengan lugar.

Consiste en pensar recurrentemente que las cosas pueden ser sustancialmente peores, e imaginar cómo reaccionaríamos si lo fueran y qué implicaría todo ello.

Qué implicaría, por ejemplo, si nuestros seres más queridos murieran ahora mismo.

Permite poner en perspectiva lo que tenemos y facilita que nos sintamos afortunados, que mostremos gratitud.

La gratitud era muy importante para los estoicos, y desde hace unos años parece haberse puesto de moda de nuevo entre los mentores del desarrollo personal.

Sus efectos a la hora de contextualizar lo que nos ocurre y nuestro rol en medio de nuestras circunstancias son bastante notables.

Además, la gratitud tiene otro tipo de efectos más inmediatos, como la secreción de oxitocina, lo que mejora nuestros niveles de confianza.

Aunque estés descontento, si imaginas que podría ir peor y te dedicas a diseñar lo que harías si llegara a ocurrir, sentirás agradecimiento por lo que tienes.

Y tendrás un plan.

Muy bien, perfecto. Pero ahora quizá te estés preguntando si preocuparse por lo malo no hará que nuestra ansiedad aumente, en vez de todo lo contrario.

Si no será mejor vivir en la ignorancia.

Agachando la cabeza.

Bueno, para los estoicos hay una diferencia importante entre reflexionar sobre qué haríamos si ocurriera algo malo y preocuparse continuamente por ello.

Tú puedes reflexionar de cuando en cuando sin pensar que eso va a ocurrir inmediatamente.

Son cosas diferentes. Y de hecho, pensar en las distintas opciones a nuestro alcance a la hora de reaccionar en una línea o en otra reforzará nuestra confianza, haciendo que temamos menos lo desconocido.

Los estoicos llegaban a pensar frecuentemente en su propia muerte, en cómo sería su propio entierro.

Algo tan natural como morirse, y que en nuestros oídos puede sonar tétrico, era en su caso una extraordinaria motivación para sentirse afortunados por estar vivos e ilusionados por aprovechar mejor sus días.

 

🔷 Decidir lo que deseamos

Para los estoicos, controlar lo que deseamos no es un anhelo, sino una posibilidad real.

Y la práctica de entrenar nuestra mente para que deseemos lo más conveniente debería ser continua, una estrategia central de nuestro día a día.

Pero para saber qué deberíamos desear debemos antes conocer cómo funciona el placer.

Y en eso la psicología actual tiene mucho que decir.

La forma en que los estoicos y los epicúreos entendían el placer no era tan diferente, al contrario de lo que se suele pensar.

Ambas corrientes de pensamiento priorizaban los placeres del intelecto por encima de todos los demás.

Los estoicos, eso sí, eran más estrictos con aquello que nos debería resultar indiferente, si bien coincidían con los seguidores de Epicuro en que se debería evitar aquellos placeres que generan adicción.

(Probablemente esto te suene muy distinto de lo que tenías entendido por los epicúreos. Puedes leer la Carta a Meneceo si tienes curiosidad o esperarte unos días a que publique una comparativa sobre el amor desde ambas perspectivas. No sé, lo que tú quieras.)

En definitiva, debemos controlar lo que deseamos.

Decía que la psicología también tiene voz en este asunto porque dentro del marco de esta disciplina se ha comprobado que el placer sigue una suerte de rendimientos marginales decrecientes: cuantas más unidades de placer añadimos a nuestro día a día, menos placentero nos resulta.

Y eso es porque siempre queremos más.

¿Y por qué queremos más?

Porque se produce lo que se ha dado en llamar “adaptación hedónica” o adaptación al placer, y que tiene que ver con nuestras preferencias temporales.

Estamos diseñados para acumular beneficio ya. Ahora.

Retrasar la gratificación nos cuesta horrores.

Sin cultura del ahorro y en medio de una sociedad donde el hambre, el frío y la carencia de lo más básico es marginal para la mayoría de sus miembros, los seres humanos no ahorramos.

Apenas tenemos incentivos para ello.

Pero es que además, cada vez que conseguimos algo que deseamos, el placer nos dura bien poco.

Enseguida buscamos lo siguiente. El siguiente chute de dopamina.

El siguiente like.

Porque gran parte del placer reside en los momentos anteriores a obtener lo que queremos.

Porque llegado el momento, una unidad más de placer no nos resulta tan placentera.

 

Los estoicos: controla lo que deseas. Elige bien.

Concretamente, practica la autoprivación.

No comas desmesuradamente. No hables desmesuradamente.

Entrénate en no tener algo que sí tienes.

Exponte a situaciones tentadoras, y di no.

Practica la incomodidad para que cuando lo cómodo te sea arrebatado te mires y digas: ¿esto es lo que temía?

Abstente de ciertos placeres.

Elige bien lo que deseas.

 

🔷 La dicotomía del control

Directamente relacionada con elegir lo que deseamos está la siguiente técnica psicológica, la que es quizá más característica del estoicismo.

La dicotomía del control que es, en realidad, una tricotomía.

¿Tenemos control sobre lo que ocurre?

Sobre algunas cosas sí, y otras no.

Deberíamos preocuparnos solo de aquellas cosas que están bajo nuestro control, y actuar en consecuencia.

Eso es la dicotomía del control.

Digo que es en realidad una tricotomía, porque hay otra clase de cosas más: las cosas que controlamos solo parcialmente.

En esos casos convendría, como dice Irvine en El arte de la buena vida, reformular las reglas del juego de tal manera que en realidad nos centremos solo en lo que depende de nosotros.

Por ejemplo, podemos aspirar a una beca, una pasantía, un puesto de trabajo.

Podremos controlar en parte qué tipo de solicitud presentamos, si cumplimos o no los criterios o los requisitos del puesto.

Pero no podemos controlar la decisión final.

Así que, en vez de preocuparse por si te elegirán o no, preocúpate por dar (o haber dado) el máximo a la hora de preparar la solicitud de la pasantía.

Solo así, reformulando tus objetivos, podrás vivir en paz con lo que haces y tomar responsabilidad sobre lo que dejas de hacer.

¿Qué te ocupa tanto la cabeza últimamente?

¿Qué puedes controlar al respecto?

¿Qué no?

¿Qué vas a hacer con lo que sí puedes controlar?

 

🔷 Fatalismo

El nombre de esta estrategia lo he tomado también prestado de Irvine.

En la obra que he mencionado antes mantiene que el fatalismo no es más que la cara B de pensar con frecuencia en las posibles calamidades.

Pero para entender mejor qué es el fatalismo estoico debemos tener en cuenta una cosa de nuevo: solo existe el presente.

Y como vimos en la visualización negativa, solo tiene sentido comparar el presente con algo peor, porque esta comparación nos hará sentir agradecidos.

El presente es el que es, no hay más.

Y no tiene sentido compararlo con un hipotético sentido mejor.

Así que los estoicos evitaban imaginar un presente mejor.

Trabajaban para conseguirlo.

Eso es ser fatalista.

El presente es el que es.

Así que añádele fatalidad a tu vida, y en lugar de desear que las cosas sean distintas empieza a pensar qué puedes hacer en los momentos presentes más inmediatos.

En tu día de mañana, por ejemplo.

 

🔷 Meditación

La meditación, tal y como la entienden los estoicos, es un tipo de reflexión activa.

En la cultura española meditar se ha utilizado hasta hace bien poco en ese sentido, en el que se utiliza, por ejemplo, meditabundo.

Cuando leemos una obra con la palabra meditabundo sabemos que el personaje está absorto en sus pensamientos.

No lo imaginamos haciendo la postura de la flor del loto y respirando casi hasta provocarse hipoxia.

No, quien medita, está pensando.

Merece la pena destacar esto porque últimamente parece que meditar solo es posible en un sentido oriental, zen o envuelto de mindfulness.

Y sin embargo la meditación estoica, muy castellana ella, es puro análisis.

No quiero decir que la meditación guiada de tu última app no sea útil.

Solo que meditar en un sentido estoico implica hacerse preguntas y respondérselas a uno mismo sosegadamente.

Paseando, a ser posible.

Por cierto, la meditación a lo oriental no es tan exclusivamente oriental.

Los católicos llevamos haciéndolo un tiempo, desde los místicos, cuando rezamos en silencio.

Eso es también una forma de meditación.

Pero de cómo se transfieren costumbres o ritos entre religiones, mejor hablamos otro día.

En definitiva: meditar estoicamente es contemplarse desde fuera.

Para los estoicos, preferiblemente por la mañana y/o por la noche. Incluyendo dosis de visualización negativa y examinando nuestro comportamiento a lo largo del día.

¿Reaccioné debidamente cuando me insultaron?

¿Cuál es el origen de esta decepción? ¿Fallé al establecer mis perspectivas?

Como comprenderás, es una estrategia bastante compatible con tener un bullet journal, o un diario a secas.

De hecho, en el mío cada semana sigo apuntando, echando la vista atrás, “qué puedo controlar” y “qué no puedo controlar”.

Para que no se me olvide dónde debo centrar mis energías, y qué debo desterrar de la cabeza.

Y cuando me acuesto le doy una vuelta al día.

Y cuando empieza uno nuevo me tomo unos minutos para detectar qué situaciones me pueden poner a prueba y cómo quiero reaccionar.

No siempre lo consigo.

Pero mañana será otro día.

 

Estas son las técnicas psicológicas más conocidas del estoicismo. No son exclusivas de los estoicos, como has visto, pero todas han probado su eficiencia y no es baladí que hayan sobrevivido sin un rasguño.

Ni que sean estudiadas formalmente.

Ni que formen parte de tantos sistemas de productividad personal…

O que sean útiles al ciudadano del presente.

A fin de cuentas, no somos tan distintos.

¿Verdad?

PD. El post con mis mejores lecturas de 2019 donde te cuento más sobre el trabajo de Irvine haciendo clic.

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8 comentarios en “Las técnicas psicológicas del estoicismo”

  1. Hola Noemí,

    Me parece muy chulo el concepto del blog.

    Hoy en día con la tendencia a considerar obsoleto, sin valor, todo lo relacionado con la historia y cultura que nos ha traído hasta nuestros tiempo (adanismo) sumado a una proliferación de gurús del crecimiento profesional que te dicen que si te levantas a las 5 de la mañana, te conviertes en Elon Musk, o algo así, hace que cobre especial importancia rescatar esa filosofía útil, práctica, de aplicación.

    Yo estoy que estoy intentando poner esto en práctica, no es fácil cambiar los hábitos, al cruzarme con tu blog he visto que iba en esta línea y me he suscrito.

    Un saludo.

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    • Hola Álvaro, gracias por comentar.
      Y muchas gracias por suscribirte. Hablaré de hábitos, de productividad… pero también de otras cosas más emocionales.
      Al final “el día a día” abarca toda nuestra vida. Espero que te guste lo que está por venir 🙂
      Nos leemos!

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  2. Gracias por compartir tu momento y tus conocimientos con todos nosotros. Me ha encantado no solo leer el contenido sino tu manera de relacionarlo, por no hablar de esos pequeños matices con toques de humor.
    Como área de mejora quizás pediría que haya artículo de tamaño medio, para cuando nos apetece leer algo delicioso pero no tenemos el tiempo que nos gustaría para hacerlo.
    Mucho ánimo y un abrazo cálido para acompañar a los pensamientos estoicos!

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    • Hola Marijo! Gracias por el feedback 🙂 Tomo nota, pero la verdad es que la extensión es bastante variable entre ellos… Quizá incorpore algunas cosas pronto para que podáis decidir si leerlo ahora o un poco más tarde 🙂

      Otro abrazo de vuelta!

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  3. Hola Noemí,
    Me perdí este e-mail y por eso descubrí lo de tu gato por Facebook. ¡¡Una pena !!
    Sobre este post tengo que decir que los estoicos supongo que utilizaban todas las técnicas que nombras, yo suelo usar la visualización negativa (aunque a veces me crea más estrés que otra cosa ).
    ***
    Te lo podría poner por WhatsApp pero prefiero escribirlo por aquí: Me encanta lo que estás haciendo. A veces tengo la sensación de que estoy leyendo una novela de intriga en tus e-mails en la que no puedo evitar leer hasta el final. Esa cabeza tuya es una mina de conocimiento. Mil gracias por todo lo que das.
    Un beso.

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    • Hola Natalia disculpa que no te contestara antes, se me traspapeló tu comentario. Gracias por lo de Max, y por tu feedback, me vas a sacar los colores has sido un parte importante del trabajo mental hasta que lo ideé, así que muchas muchas gracias a ti.

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