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¿Y quién es Noemí Carro?

noemicarro

Hola. Yo soy Noemí.

Me gradué en Filosofía hace casi un lustro y me fascina el ser humano (en casi todas sus vertientes).

Por eso he emprendido en marketing y comunicación, y paso mis días aprendiendo. De todo. Todo el rato.

Y de tanto aprender, sé cosas. Y otras, las desaprendo.

Como por ejemplo, cómo vivir una buena vida. Cómo responder a las grandes preguntas: ¿quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿Cuál es el olor de las nubes?

Ok, evidentemente, esa no. Pero sí sé cómo vivir mejor, cómo pensar mejor y cómo tomar mejores decisiones.

Y he montado esta lista de correo y este blog para contar todas estas cosas (lo mejor siempre está en la lista).

Para intentar convencerte de lo útil que es podría contarte mi periplo vital y cómo la filosofía me sacó de una depresión y mantiene a raya la ansiedad. Así quizá creerías que estos secretos infalibles son para ti, y buscarías una receta absoluta para replicar paso por paso, a ver si con suerte esta es la buena.

Pues no. Este sitio no da recetas.

Primero, porque no te conozco. Segundo, porque los packs de “resuelve todos tus problemas y además consigue un unicornio” son en su mayoría poco menos que una estafa. O poco más.

Nadie te va a resolver la vida por tu cara bonita y no tienes ningún derecho a que así sea.

Tu vida se resolverá, si es que tiene algún embrollo, dependiendo de lo que tú hagas con ella.

Incluso cuando creas que no hay nada que puedas hacer, hay cosas que sí puedes hacer. Eso lo aprendí gracias a la filosofía. Y a algún que otro tortazo vital previo.

Pero hay más.

También me enseñó a saber si alguien me está intentando engañar aunque me esté hablando de astrofísica. Y yo no tengo ni idea de astrofísica.

¿Sabes lo de “si p entonces q”? Pues para todos los no filósofos que conozco, era un asco. Y para algunos filósofos, otro tanto de lo mismo.

Pero resulta que tiene muchas aplicaciones prácticas. 

Lo sé porque las he puesto a prueba en comunicación y marketing y no me ha ido nada mal. También me han ayudado mucho en la relación con mis clientes.

En fin, que creo que todas esas cosas contadas en un lenguaje cotidiano pueden ser muy útiles para mucha gente.

  • ¿Te has sentido insultado por alguien?
  • ¿Crees que no eres lo suficientemente productivo?
  • ¿Deberías o no dejar ese trabajo?
  • ¿Tus hijos te sacan de quicio?
  • ¿Te sientes profundamente solo incluso si estás rodeado de gente?
  • ¿No tienes ni idea de por qué, pero la mitad de tus clientes se llevan todo tu tiempo?

La filosofía tiene sus propias respuestas a las preguntas de moda de hoy -y de cualquier otra época-.

Si quieres te lo vendo como un knowhow transversal y una retahíla de palabras guays detrás, pero al final se reduce a eso: cosas útiles en tu día a día.

Filosofía práctica para quien tiene su propio negocio o para quien intenta quitarse de encima la crisis existencial de los *[inserte aquí su edad].*

También para quien siente que quiere ser mejor y no es capaz de decírselo a sí mismo, o sí lo hace. O para quien se ha apuntado tres veces al gimnasio y no ha sido capaz siquiera de darse de baja… o entrena al fallo 4x semana.

Vaya, cosas del día a día. Para ti.

Como has querido leer el “sobre mí” supongo que te has preguntado quién soy yo para hablar de esto y por qué merece la pena recibir un email en tu bandeja de entrada de lunes a viernes.

Bueno, si necesitas un argumento de autoridad de alguna clase, la Universidad de Oviedo concluyó que había hecho un buen trabajo en la carrera de Filosofía y tuve muy buenas notas.

Pero eso no es lo más importante. Ni siquiera es muy importante.

Lo más importante es que soy muy consciente de que todos vamos a morir y así está bien la cosa. Pero yo quiero morirme sabia.

Ya ves, una meta vital como otra cualquiera.

Montar toda esta página, este blog y este lío no es altruista: para morirme sabia debo poner las cosas en práctica.

Y además, se aprende más cuando compartes. 

Verás, hablar en un blog es enfrentarse con el mundo. En el mundo habrá opiniones distintas. Y entre todas ellas habrá alguna enseñanza, seguro. 

Espero.

En definitiva, me expongo a lo incómodo, practico el humor y me contemplo desde fuera.

A más mentes pensantes, mejor que mejor. Es decir, mayor probabilidad de descubrir historias que te hagan clic por dentro, de alguna manera.

Te lo he dicho ya, pero te lo recuerdo.

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