Gobernar la incertidumbre

El miedo a lo que pueda pasar es uno de los grandes miedos de la Humanidad.

La existencia de los mitos y la adivinación primero y las predicciones estadísticas después da buena cuenta de ello.

Esas predicciones que tanto irritan a Nicholas Taleb (quien dedica una parte de su trabajo a definir la estadística como superchería), no son más que herramientas para enfrentarnos a lo desconocido.

Taleb las desprecia porque a la hora de ver la vida y la historia pone mucho cuidado y atención en los eventos que pueden ocurrir esporádicamente y cambiar las reglas del juego.

De todas formas, de Taleb te hablaré más otro día.

Por ahora me interesa la incertidumbre.

¿Por qué? Porque es un componente central de la ansiedad.

Porque nuestra actitud hacia el futuro desconocido puede marcar la diferencia entre vivir a medias, o vivir del todo.

Por eso y porque estoy convencida de que por muchas herramientas que tengamos a nuestra disposición, la forma de dominar la incertidumbre lleva dos milenios bien estudiada.

Así que te voy a contar en qué se parecen el estoicismo, uno de los best-sellers más reconocidos de 2019 que no menciona a los estoicos ni una sola vez y los sistemas de gestión de empresas de las normativas ISO.

(Dale una oportunidad al texto y quítate esa cara de confusión. Te va a ser útil)

Empecemos por la mitad.

 

Essentialism: The Disciplined Pursuit of Less

En Essentialism, la disciplinada búsqueda del menos (o algo así), Greg McKeown habla de muchas cosas.

Una de ellas es la gestión de riesgos.

Porque, y esta es la primera lección: la ansiedad tiene su origen en la anticipación, en la posibilidad de que un problema nos golpee en la cara sin aviso.

La ansiedad que te deja hiperventilando a los pies de la cama tiene que ver con lo que temes, no con lo que sueñas.

Y por eso para gobernar la incertidumbre en la vida de las personas y de las empresas, establecemos sistemas de gestión de riesgos.

Pensamos qué problemas puede haber en el futuro.

Pensamos cómo podemos solucionarlos.

Y empezamos a aplicar medidas preventivas.

Como cuando ves el telediario y se te ocurre poner sacos de arena para cuando llegue la riada.

¿Tus sacos de arena son suficientes para tener margen de maniobra cuando vengan mal dadas?

Pues de eso habla Essentialism… entre otras muchas cosas.

Dice McKeown que para gobernar la incertidumbre debes hacer tres cosas:

– Esperar lo inesperado

– Prepararte frente a las contingencias que puedan tener lugar

– Dedicar tu atención al “progreso mínimo viable

¿Que quieres montar una empresa?

Paso por paso: primero lo inesperado. Y no es solo que quiebres, así, en abstracto. Es toda una retahíla de escenarios malos, malos, por remotos que parezcan.

Lo inesperado es que te denieguen ese préstamo que estás a punto de firmar. Que alguien se eche para atrás cuando su compromiso parezca férreo.

Espera no solo lo malo y lo regular, sino lo inesperado.

Después, prepararte frente a las contingencias.

Ya deberías saber qué puede salir mal.

Para cada elemento de esa lista, prepara al menos una o varias ideas que te protejan llegado el caso.

¿Ni idea de impuestos? Busca un buen asesor. No un asesor. Un buen asesor.

¿Conoces las leyes específicas de tu sector? ¿Te hace falta aprender algo para hacer lo que quieres hacer? ¿No sabes cómo acercarte a las personas que te interesan para llevar a cabo tu idea?

Primero: los problemas y lo inesperado.

Segundo, para cada problema una solución.

Tercero.

Poner tu atención en el “progreso mínimo viable”.

En cada momento solo podemos hacer bien, con toda la atención, una única cosa.

Asegúrate de que sea la que debes estar haciendo.

Y preferiblemente, aquella que cause un mayor impacto en el proyecto.

Esta y no otra es la forma de gestionar los riesgos en tu vida.

En tu plan de desarrollo personal, en tu relación tormentosa -o no-, en tu negocio que lleva abierto media vida.

Y si te dedicas a la consultoría ya lo sabrás, pero esto no es más que lo que hay detrás del lucrativo negocio de la estandarización y las normativas ISO.

(Por cierto, Essentialism es uno de los libros que más marcaron mi 2019. Te dejo el enlace del post con las otras recomendaciones al final de este artículo.)

 

Consultores de millones y certificaciones como llave de acceso

La mayoría de las PYMES que se certifican en alguna ISO o norma similar, ya sea genérica o sectorial, lo hacen para poder acceder a una parte del mercado que les está vetada.

Ya sean clientes o proveedores, las certificaciones se utilizan como rasero. Las instituciones públicas son las primeras que los usan, pero cada vez más PYMES se unen a la fiesta.

Las hay, no obstante, que se certifican por convicción.

Son las menos.

Pero esa no es la discusión importante aquí.

Lo importante es que el principio detrás de los planes de contingencia, de viabilidad de un negocio, de gestión de crisis reputacionales, de calidad en los procesos, de compliance…

Todos siguen el mismo esquema.

El de McKeown y el de los estoicos.

Primero: situación actual. Dónde estamos.

“Para saber a dónde vas, recuerda primero dónde has estado”.

En cualquier sistema de cumplimiento trazas un dibujo más o menos claro de dónde estás. Detallas los procesos y los intervinientes en el asunto.

Algunos sistemas definen “roles”.

Lo mismo da.

Antes quizá describas un poco el marco jurídico, ético o normativo de cualquier clase, si el consultor así lo tiene previamente redactado en su manual de referencia.

Y luego te haces una composición de lugar de qué es lo que tienes delante.

Segundo.

Problemas para que la cosa marche.

Muchos problemas.

Niveles de riesgo en una escala de colorines y valores, y una matriz.

Ojo que los colores más intensos suelen significar “riesgo de que el CEO acabe en la cárcel”.

Eso para el compliance, claro.

Y después de encontrar los problemas, habrá que blindarse.

Cuando tú, querido marketero que me lees, te montas un DAFO, estás haciendo esto.

Estás descubriendo dónde está tu cliente, qué problemas tiene…. Y tercero, cómo solucionarlos.

Eso te da el plan de acción, las medidas de control, las métricas o como quieras llamarlo.

Un montón de papeleo también te da, no te voy a mentir. Sobre todo si eres oficial de cumplimiento.

Pero bueno, que si no conoces la consultoría de este tipo igual esto te suena a chino, así que te lo resumo.

Imagina que eres dueño de una empresa y alguien fallece en su puesto de trabajo.

Si has preparado un sistema de compliance, deberías haber establecido una serie de medidas de control como, por ejemplo, la obligación (y posterior comprobación) de llevar las debidas medidas de seguridad.

También deberías haber establecido canales para que, llegado el caso, si un trabajador decidiese poner en conocimiento de la dirección de forma anónima un incumplimiento, pudiera hacerlo.

Y podrías haber hecho muchas otras cosas.

Así se blinda una empresa frente a los problemas.

Porque si hay medidas preventivas la probabilidad de que haya un problema y de que su impacto sea notorio, disminuyen.

Porque si enfrentas una situación problemática, saber como actuar puede marcar la diferencia.

Essentialism dice que hay que esperar lo inesperado, prepararse para los problemas y avanzar en un progreso mínimo viable.

Las ISO que hay que saber dónde estamos, qué problemas tenemos, y cómo podemos protegernos frente a ellos para seguir subsistiendo.

Se ve claro, ¿no?

Pues estas cosas modernísimas las sabían los estoicos.

 

Psicología estoica frente a lo desconocido

No hemos descubierto mejor manera de dominar la incertidumbre que protegiéndonos. Analizando y protegiéndonos.

Pero volviendo a las personas y dejando de lado el aburridísimo mundo de la empresa, toca dar marcha atrás dos mil años.

Porque como te dije en la introducción al estoicismo que inauguró este blog, los estoicos eran grandes psicólogos.

Y tenían formas muy interesantes de gestionar la ansiedad, que es de lo que os quería hablar en un principio.

Una de ellas era creer firmemente que nadie te debe nada y que el universo no conspira en tu contra… ni a tu favor.

Que somos meros actores en el mundo, que nuestra vida en su gran mayoría la dictan otros. Ellos decían Zeus, al principio.

Lo puedes llamar Dios, Destino, Providencia.

Por cierto, los primeros cristianos tenían una idea de Dios muy parecida al Zeus de los estoicos.

Y los estoicos tenían claro que antes de decepcionarse con la realidad o sentir ansiedad por sus miedos había un requisito fundamental: revisar las expectativas.

¿Qué te genera ansiedad? ¿Cuáles son tus expectativas?

¿Qué problemas crees que vas a tener?

¿Lo que esperas se adecúa a la realidad? Quizá sí, quizá no.

Pero para los estoicos lo único importante es el presente.

El pasado es y el futuro no se puede conocer.

Nadie te debe nada.

Así que tú verás qué haces con lo que tienes ahora, aquí.

Delante de ti.

Revisa tus expectativas. ¿Esperas lo que debes? ¿Esperas lo que depende de ti, o de otros?

Si depende de ti, hazlo.

Si no depende de ti… revisa lo que esperas.

 

Guárdate una bala en la recámara

Aunque quizá la primera técnica que te he explicado no es la más glamurosa, hay dos técnicas estoicas más que creo que merece la pena considerar cuando se habla de ansiedad.

Según William B. Irvine, autor de El Arte de la Buena Vida (que también fue una muy buena lectura de 2019), los estoicos eran unos grandes fatalistas.

Pensaban en todo lo malo casi de continuo.

Ojo al giro: pensaban en todo lo malo. Pero con sentido.

Porque eso hacía que se sintieran bastante complacidos con lo que tenían en ese momento, fuera lo que fuera.

Te explico:

Como solo existe el presente no tiene sentido compararlo con nada, porque el presente es el que es, y punto.

Pero si tienes problemas porque desearías estar mejor y eso te frustra y te genera ansiedad, entonces piensa que podría ser peor.

Comparar las cosas que hoy son de una manera con algo mejor no tiene sentido.

Puedes comparar, como mucho, para pensar a dónde vas. Pero lamentarte porque tienes acné a los veintitantos como yo (lo del acné, no lo de lamentarse) no sirve de nada.

Así que deja de pensar en lo que pudo ser y no fue, y empieza a pensar en qué puedes hacer en el futuro para conseguir lo que quieras conseguir.

Si es que depende de ti.

Lo que no depende de ti no debería estar en tus objetivos. Tus objetivos deberían estar formulados de tal manera que se refieran a cosas que están bajo tu control.

Otro día hablaremos de los objetivos para los estoicos, que tienen mucho que decir.

 

Te he dicho que las técnicas psicológicas de los estoicos para gobernar la incertidumbre eran tres.

Allá va la tercera: la bala en la recámara.

La cláusula de reserva.

Otra forma de pensar lo malo continuamente: vivir pensando que no tienes lo que tienes.

Sé que parece un trabalenguas, pero es sencillo.

Los estoicos reflexionaban cada poco tiempo sobre la pérdida.

Imaginaban que perdían lo que tenían.

Que nuestros amigos mueren, nuestros padres mueren, nuestros hijos.

La muerte de los hijos era bastante frecuente en Grecia y Roma y los estoicos eran unos tétricos, vale.

Pero pensar en la muerte de quien quieres y en la pérdida de lo que aprecias te hace sentir afortunado.

Y agradecido.

Y eso endurece tu carácter. Te ayuda a tener perspectiva.

Porque siempre puede ser peor.

 

Así pues, las técnicas para gobernar la incertidumbre de los estoicos son la revisión de las expectativas, el fatalismo y la cláusula de reserva.

Es decir: pensar en el hoy, considerar qué pasaría si lo perdiésemos todo, valorar si se corresponde con la realidad. Gestionar nuestras expectativas y actuar.

Es decir: Descubrir la situación inicial, los problemas que podemos enfrentar y cómo enfrentarnos a ellos.

Es decir: Esperar lo inesperado, prepararnos para las contingencias y centrarnos en el progreso mínimo viable.

¿Lo ves?

Las mejores formas de dominar el futuro pasan por protegerse frente a él. Y ya estés viendo las cosas como persona o como empresa… puedes protegerte.

Tú, tus activos, tu dinero, tus sistemas, tus procesos, tus actitudes psicológicas.

Porque tú también te vas a encontrar con problemas.

Y pensar cómo reaccionar cuando lleguen y cómo quitártelos de en medio de uno en uno, es una gran forma de dominar la incertidumbre.

 

Por cierto, aquí para ver el resumen de mis mejores lecturas en 2019, con pros y contras, para suscriptores. Pero si necesitas más razones para suscribirte, que sepas que uno de los próximos artículos será sobre el proceso de trabajo que diseñé para mí misma tras la lectura de Essentialism.

Si te suscribes ahora, te llega todo al email.

Yo me lo pensaría.

Y si no, aquí tienes unos consejos para recordar mejor lo que lees. No vaya a caer esa sabiduría en vaso roto.

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